Imago Urbis. La ciudad de Lérida en el siglo XVI
«Esta ciudad está rodeada de muros de piedra y buenas casas y una buena comarca, de donde se obtiene pan, vino, aceite y mucha fruta. La iglesia catedral es cuadrada, de tres naves, con un gran claustro, de los más bonitos que he visto hasta ahora. Desde este lugar hay unas grandes vistas, y muy bellas, por el hecho de estar situada esta catedral encima de un cerro desde donde se divisan los campos de Lérida y de la orilla del Segre, por todas partes, tierras muy bien plantadas y muy trabajadas, con muchos pueblos, que tienen huertas en todo su alrededor. Las escuelas, a pesar de ser pobres, tanto en los edificios como en las rentas, proporcionan a la tierra de Cataluña mucho provecho en la doctrina de las ciencias y a la ciudad de Lérida, ornamento, pues hay muchos doctores y menudean los estudiantes.»
Gaspar Barreiros, Chorographia de alguns lugares que stam em hum caminho, que fez Gaspar Barreiros ó anno de mdxxxxvi começando nacida de Badajoz em Castella, te à de Milam em Italia, con algunas outras obras, cuio catalogo vai scripto com os nomes dos dictos lugares, na folha seguinte, Coímbra, 1561
A lo largo de las primeras décadas del siglo XVI Cataluña y Lérida se habían recuperado de la grave crisis política, social y económica de la segunda mitad del siglo XV. Ese enderezamiento tuvo lugar en un contexto de desplazamiento del eje político y económico europeo hacia el Atlántico, a raíz de la llegada a América, y la pérdida de peso político y económico de la Corona de Aragón dentro del amplio conglomerado de dominios controlados por la monarquía hispánica.
Lérida, ciudad de tamaño mediano en el contexto peninsular, reencontró cierta pujanza durante el resto de la centuria. Esa prosperidad vino del control sobre el rico traspaís agrícola. Sus productos, junto con un nuevo empuje de la producción textil, permitieron una actividad comercial que, sin el esplendor del pasado, mantuvo Lérida conectada no solo con los reinos y territorios adyacentes, sino también con Flandes o Italia. Ese desarrollo se vería truncado por las crisis políticas del siglo XVII.
Dovela
1564
Procedente de un portal de la muralla de Lérida
Museu de Lleida
OBJETOS DE LUJO, INFLUENCIAS FORÁNEAS
La cerámica decorada con reflejo metálico es una técnica que tuvo mucho éxito en Manises desde finales del siglo XIV, y que más adelante también se fabricó en Reus y Barcelona. Así, se convirtió en un objeto de lujo y prestigio, que formaba parte de las mesas y aparadores de las principales familias de la ciudad y de toda la Corona.
Plato
Taller de Manises
Último cuarto del siglo XV– primer cuarto del siglo XVI
Museu de Lleida. Depósito del Museu del Disseny de Barcelona
Plato
Taller de Reus
1592
Museu de Lleida. Depósito del Museu del Disseny de Barcelona
De los Países Bajos llegaron producciones relacionadas con objetos de culto de gran calidad, en forma de díptico o tríptico, que podían estar circunscritos al ámbito privado de oración. Del taller de Dirk Bouts y su hijo Albrecht, en Lovaina, surgieron numerosas producciones, como el eccehomo —que solía ir acompañado por la Mater Dolorosa—, que se difundieron por toda Europa a través de copias como esta, procedente del convento de los agustinos, en el barrio de Cappont.
Eccehomo
Anónimo (copia de Dirk Bouts o de Albrecht Bouts)
Siglo XVI
Museu de Lleida
LA IGLESIA DE SANT JOAN, ESCENARIO DE CAMBIOS
La iglesia y la plaza del mercado tuvieron un papel de gran relieve en la vida civil y religiosa de Lérida desde la construcción del templo en el siglo XIII. En medio de la ciudad, la plaza fue el espacio de las grandes celebraciones. Gracias al mercado que allí se celebraba, se convirtió en el centro neurálgico de las actividades económicas, y en el barrio se establecieron nobles, caballeros, juristas y mercaderes. También estaba ahí la Paeria, el centro del poder municipal.
Si en el siglo XV la plaza había sido ampliada y la iglesia se había dotado de un retablo mayor, a lo largo de los siglos XVI y XVII el templo continuó embelleciéndose. En el primer tercio del siglo XVI, el escultor Damián Forment y su taller estuvieron trabajando en la iglesia.
Decapitación de san Juan Bautista
Compartimento del retablo mayor de la antigua iglesia de Sant Joan de Lérida
Pedro García de Benabarre
1473-1482
Museu de Lleida. Depósito del Museu Nacional d’Art de Catalunya
Epifanía
Damián Forment (atribuido)
1525-1530
Museu de Lleida
El prestigio de la parroquia podría explicar la tradición que une un suntuoso terno, custodiado en esta iglesia, con el primer papa Borja, Calixto III.
UN CONJUNTO EXCEPCIONAL EN MEDIO DE LA CIUDAD: EL TERNO DENOMINADO «DEL PAPA CALIXTO III»
Una tradición lejana quiere que este terno procedente de la iglesia de Sant Joan de Lérida sea un regalo del papa Calixto III. Alfonso de Borja (1378-1458) estudió y posteriormente ejerció la docencia en el Estudi General, además de ser beneficiado de Sant Joan desde 1408.
El terno está compuesto por una capa pluvial, una casulla, dos dalmáticas, dos collarines, dos estolas, un manípulo, una bolsa de corporales y una palia.
Ningún documento corrobora el supuesto legado. Las características físicas y morfológicas de las piezas las sitúan en una cronología muy posterior a la vida del papa. Hay que distinguir dos fases: una primera, de confección de las piezas con tejidos, que, por las características técnicas, de patrones y de diseños plenamente renacentistas, se situaría en el siglo XVI, y una segunda, en 1623, con el añadido de algunos bordados y de los escudos con el símbolo heráldico de la llave.
Capa pluvial
Segundo-tercer tercio del siglo XVI – primer tercio del siglo XVII
Museu de Lleida
Casulla y estola
Segundo-tercer tercio del siglo XVI – primer tercio del siglo XVII
Museu de Lleida
Dalmática
Segundo-tercer tercio del siglo XVI – primer tercio del siglo XVII
Museu de Lleida
Collarín, manípulo, bolsa de corporales y palia
Segundo-tercer tercio del siglo XVI – primer tercio del siglo XVII
Museu de Lleida
CAPELLÓ
Uno de los elementos más interesantes de este terno es el capelló que complementa la capa pluvial. Lo que más llama la atención, además de la calidad del bordado, es su iconografía. La representación intimista de la Sagrada Familia y san Juanito con el gesto de silencio parece que encuentra el antecedente en un dibujo de Miguel Ángel, conocido como la Madonna del Silenzio (hacia 1538-1540). Otros pintores, como Luis de Morales, El Greco, Lavinia Fontana o el florentino Baccio Gorini, reprodujeron y reinterpretaron este modelo.
Capelló
Segundo-tercer tercio del siglo XVI – primer tercio del siglo XVII
Museu de Lleida
LA CIUDAD DIBUJADA
Antoon van den Wijngaerde (1510-1571) fue un dibujante flamenco que recibió el encargo del rey de elaborar una colección de vistas de las ciudades más notables de la Península.
La vista de Lérida, ejecutada desde el actual barrio de La Bordeta, muestra una ciudad que domina un paisaje de campos y se extiende por las laderas del cerro, articulada en torno al río. En la cumbre destacan las principales instituciones del poder: el Palau del Rei y la Catedral.
En el llano se identifican las iglesias de Sant Llorenç, Sant Martí, Sant Andreu, Sant Joan y la Magdalena. Son los centros articuladores de las parroquias, que se conforman como barrios.
El puente comunica con el arrabal amurallado de Cappont, situado en la entrada sur de la ciudad, con puerta de entrada propia y donde se reunía un gran número de campesinos.
Destacan también distintos conventos: en primer término, el de Sant Agustí; en el llano, el de Santa Clara, y en un cerro muy diferenciado, la antigua encomienda templaria de Gardeny.
Vista de Lérida
Antoon van den Wijngaerde
1563
Österreichische Nationalbibliothek (Viena)
Gardeny
Antigua encomienda templaria —posteriormente hospitalaria— establecida en los terrenos obtenidos por la participación de los templarios en la conquista feudal de Lérida, en 1149. Era una construcción de perímetro amurallado y torres en los extremos, que en 1640 se convertirá en fortaleza militar y será completamente remodelada.
Museu de Lleida (Jordi V. Pou)
Hospital de Santa Maria
Muestra de la arquitectura gótica civil catalana de los siglos XV y XVI, acogía enfermos y, especialmente, pobres y peregrinos que iban hacia Santiago o Roma y Jerusalén. La imponente escultura gótica de santa María que presidía la fachada se conserva en el Museu de Lleida.
Museu de Lleida (Jordi V. Pou)
Virgen del antiguo Hospital de Santa Maria. Museu de Lleida
Iglesia de Sant Llorenç
Fue una de las primeras iglesias construidas después de la conquista de 1149. Empezada en estilo románico a finales del siglo XII y principios del XIII, fue terminada y ampliada en estilo gótico. El campanario octogonal fue construido en el siglo XV. En el interior se conservan cuatro retablos góticos esculpidos en piedra de la Escola de Lleida, del siglo XIV.
Museu de Lleida (Jordi V. Pou)
Retablo de Sant Llorenç. Iglesia de Sant Llorenç (Jaume Aymerich)
Iglesia de Sant Martí
Es otra de las primeras iglesias construidas después de la conquista feudal. El edificio románico del siglo XIII presenta añadidos de época gótica. Fue la parroquia del barrio universitario del Estudi General. Durante la guerra de los Segadores fue reconvertida en cuartel, y posteriormente, en prisión municipal.
Museu de Lleida (Jordi V. Pou)
Seu Vella, Castell de la Suda y Palau del Bisbe
En la parte alta se concentraban la Catedral o Seu Vella, combinación de arte románico y gótico con las portadas clásicas del claustro del siglo XVI; el Castell de la Suda, de época andalusí, convertido posteriormente en Castell del Rei, y el Palau del Bisbe, situado delante de la puerta de la Anunciata de la Seu Vella, o puerta del Bisbe, y derribado en 1707.
Museu de Lleida (Jordi V. Pou)
Paeria, portal del Pont, puente y río
El puente sobre el río Segre era la principal entrada al recinto amurallado de la ciudad ya desde la época romana. Contigua a la puerta de acceso fortificada, se organizaba la línea de la muralla; en paralelo al río y justo a la izquierda de esta puerta se encuentra el edificio de la Paeria, sede del poder municipal. El Segre era clave para las actividades agrícolas y de otro tipo, como lo atestigua la presencia de las almadías que, bajando por el Segre, llegarían hasta Tortosa.
Museu de Lleida (Jordi V. Pou)
Iglesia de Sant Joan y plaza del mercado
El edificio románico, construido después de la conquista de 1149, fue ampliado y reformado en varias ocasiones. La iglesia fue derribada en 1868 y substituida por la actual, empezada en 1880. Situada en el barrio donde se celebraba el principal mercado de la ciudad y donde residían nobles, caballeros, juristas y mercaderes, fue la parroquia más importante.
Lérida, 6 de octubre de 1860. Biblioteca Nacional de España (Charles Clifford)
1865 Dibujo de la fachada meridional de la iglesia de Sant Joan. Maltwood Art Museum and Gallery. University of Victoria, Canadá (Richard Roskell Bayne)
Planta de la antigua iglesia de Sant Joan. Arxiu Arqueològic de Lleida
Iglesia de Santa Maria Magdalena
Construida después de la conquista feudal, el campanario se añadió en el siglo XV. El retablo de piedra del altar mayor, obra del escultor Bartomeu de Robió, de alrededor del año 1370, estaba presidido por la imagen de santa María Magdalena, conservada hoy en el Museu de Lleida. La iglesia se derrumbó debido a la explosión del polvorín del Castell de la Suda en 1812.
Planta de la antigua iglesia de Santa Maria Magdalena. Arxiu Arqueològic de Lleida
Maria Magdalena. Museu de Lleida
Barrio de Cappont
En el arrabal de Cappont, en la entrada sur de la ciudad y al otro lado del Segre, vivían un buen número de campesinos, que cultivaban la huerta, y un amplio abanico de artesanos. Parece que se llevaban a cabo ciertas actividades de manufactura textil y se ubicaron los monasterios de los agustinos y de los trinitarios. El barrio fue derribado durante la guerra de los Segadores.
Museu de Lleida (Jordi V. Pou)
1550-1600. Restos conservados del antiguo barrio de Cappont, donde se aprecia el cambio de orientación económica a través de la proliferación de tinas. Arxiu Arqueològic de Lleida
1550-1600. Detalle de una parte de las viviendas y las estancias, con la presencia de tinas para la fermentación del vino. Arxiu Arqueològic de Lleida
HUMANISMO EN LÉRIDA
Una nueva forma de entender el mundo nació en Italia en el siglo XIV y se desarrolló a lo largo de los siglos XV y XVI. Esta nueva corriente estuvo estrechamente ligada al humanismo, un movimiento intelectual que se basaba en un interés renovado por la cultura clásica y el hombre como individuo armónico y completo. Este corriente se proyectó por todas partes gracias a la imprenta.
El humanismo llegó a Lérida en el siglo XVI gracias a los obispos Jaime Conchillos, Ferran de Loaces y Antoni Agustí, que destacaron por su nivel intelectual y su trabajo al frente de la iglesia leridana. Pertenecientes a familias acomodadas o nobles, y formados en las mejores universidades, se preocuparon por cuatro cuestiones principales: la educación, con el impulso de nuevas cátedras en el Estudi General de Lérida; la renovación y depuración de la doctrina y las costumbres, en consonancia con la corriente de reforma que culminó en el Concilio de Trento; el interés por las obras sociales y de beneficencia, que se concretó en la mejora de los hospitales, y el mecenazgo de las artes.
El faraón restituye Sara a Abraham
Philippe van der Cammen
1560-1570
Museu de Lleida
Urías se despide de Betsabé
1530-1540
Museu de Lleida
EL CONVULSO SIGLO XVII
A principios de siglo, con unos 6 000 habitantes, mayoritariamente campesinos, Lérida era la cuarta ciudad del Principado en habitantes. El incremento demográfico, al que habían contribuido, entre otros, los numerosos franceses llegados desde el siglo anterior, se estancó hacia 1620. Poco antes ya habían sido expulsados los moriscos (1610), la actividad económica había empezado moderarse y había aumentado el descontento social y político, coincidiendo con un contexto internacional muy convulso.
Europa se desangraba por los enfrentamientos bélicos, directa o indirectamente relacionados con la pugna entre Francia y la monarquía hispánica por la supremacía política en el continente. Las guerras coincidieron, además, con nuevas olas de peste y hambre.
Para sostener el esfuerzo bélico, la monarquía hispánica aumentó la presión fiscal y militar sobre sus territorios, lo que propiciaría el estallido de numerosas rebeliones. La de Cataluña, que empezó en 1640, fue sofocada en 1652, lo cual dio pie a una profunda crisis.
Lérida, sacudida por todas esas crisis, se convertirá en una ciudad pequeña y sin relevancia; verá como empieza el derribo de buena parte de algunos barrios, como Magdalena y la Suda y todo Cappont, y será el escenario de nuevas confrontaciones bélicas.
Habrá que esperar hasta la segunda mitad del siglo XVIII para ver su recuperación parcial, base de la fisonomía de la ciudad actual.
BREVIARIO ALCORÁNICO (SERÒS) Y NARRACIONES RELIGIOSAS ALJAMIADAS (AITONA)
Escritos en aljamía, lengua románica escrita en caracteres arábigos, y en árabe, el breviario es una selección de suras con indicaciones para la plegaria y las oraciones, y el manuscrito con narraciones religiosas, un resumen de relatos piadosos.
Los manuscritos moriscos fueron prohibidos a partir de los años veinte del siglo XVI. Producidos clandestinamente, fueron ocultados en el interior de las casas, donde permanecieron cuando sus poseedores las abandonaron debido a la expulsión de los moriscos decretada por Felipe III en 1609. Los de Lérida se fueron el 2 de junio de 1610. Esa expulsión culminó un proceso de homogeneización social a través de la religión iniciado por los Reyes Católicos en 1492 con la expulsión de los judíos. En 1525 el emperador Carlos I había ordenado el bautismo o la expulsión de todos los mudéjares de la Corona de Aragón, y en Lérida se registraron conversiones masivas durante los años 1536-1546.
Devocionario morisco
Finales del siglo XV – inicios del siglo XVII
Procedente de Seròs (el Segrià)
Museu de Lleida
Narraciones religiosas aljamiadas
Finales del siglo XVI – inicios del siglo XVII
Procedente de Aitona (el Segrià)
Museu de Lleida. Depósito de la Biblioteca Pública de Lleida
Socorro de la plaza de Lérida
El cuadro representa el socorro de Lérida que tuvo lugar después de meses de asedio, el 21 y 22 de noviembre de 1646, cuando entraron victoriosas a la ciudad las tropas de Felipe IV comandadas por el marqués de Leganés. Enrique de Lorena, conde de Harcourt, organizó un asedio de hambre con la intención de reconquistar Lérida y devolverla al rey de Francia. El gobernador Brito, como respuesta, optó por el racionamiento y las incursiones en terreno enemigo para robar suministros. En el cuadro, el heraldo que forma parte del séquito presenta en la trompeta las armas del marqués de Leganés.
Socorro de la plaza de Lérida
Alejandro Fernández
1964
Copia de la obra de Pieter Snayers (1646)
Ayuntamiento de Lérida
La ocupación del otro lado del río Segre empieza justo después de la conquista de la ciudad, en 1149. Este nuevo espacio, habitado por la población andalusí que permanecerá en la ciudad, será reconocido posteriormente como el barrio de Cappont. La zona se irá transformando hasta 1642, fecha en la que se empezará a derribar con motivo de la guerra de los Segadores.
De su último periodo, entre 1625 y 1642, hay que destacar la actividad artesanal que se llevaba a cabo. A este periodo corresponde la identificación de un taller dedicado principalmente a la manufactura de exvotos e imágenes religiosas de cera. Se pudieron documentar, además de otros enseres, una matriz y toda una serie de moldes, parte de los cuales presentamos en esta exposición.
Matriz y moldes para exvotos y sellos
Taller de Cappont
1625-1642
Arxiu Arqueològic de Lleida
